miércoles, 15 de septiembre de 2010

Ayer fue 14 de septiembre de 2010

El bicentenario en 2010. 14 de septiembre de 2010.
No se me ocurre un título más ingenioso para el presente comentario con respecto a las “fiestas patrias”. Me animé a escribir esto porque las palabras de una profesora me pusieron a pensar. Para bien o para mal aquí nos tocó vivir y somos afortunados, no cualquiera puede jactarse de vivir las fiestas conmemorativas del bicentenario de la independencia y lo que escribamos ahora, será leído (al menos esa es mi esperanza) por alguno que otro loco dentro de 100 años más.
Este comentario me animó y me sacó por un momento de la apatía que guardo con respecto a las celebraciones patrias. Es curioso, mi familia dice que estoy amargada, que todo lo veo negativo y que la Historia es una vulgar mentira. Quizá estas opiniones sean por la forma despectiva en que me expreso sobre diversos “héroes nacionales”, lo que no entienden es que son bromas o frases irónicas y sarcásticas sobre los hechos y personajes de la historia. Una de las desventajas de ser historiador es que sólo tú y tus colegas entienden tus chistecitos.
Quizá la única certeza que tengo hoy día es que mi país tiene muchísimas ventajas con respecto a otros y que afortunadamente existen personas que sobresalen del común y ponen el nombre de México muy en alto. Desafortunadamente las cosas negativas son tan numerosas que no las podemos contar con los dedos de las manos.
¡Viva México! Gritarán mañana, 15 de septiembre de 2010, más de 25,000 personas en la plancha del Zócalo chilango; ante el balcón presidencial con el ilustrísimo C. Presidente Felipe Calderón Hinojosa. Eso sin contar a las personas que salen a festejar a las calles y plazas del resto de la República. ¡Oh glorioso 15 de septiembre! ¿Qué no se supone que era 16? Bueno este año, por decreto presidencial, las fiestas patrias son tan especiales que ¡Hasta el 17 es festivo! Mega puente, semana corta, sólo lunes y martes se trabaja, al menos en el papel; cada empresa decide si otorga el 17 como asueto. ¡Re contra viva México!
El gobierno federal finalizó el 2009 anunciando las diversas actividades políticas y culturales a realizar en este año. Entre ellos el programa de difusión “Discutamos México” que se supone tenía la intención de llegar al común de los mortales que generalmente no saben, les importa un carajo o de plano les va y viene la historia del país en donde viven (ya no digamos del mundo en el que viven). Yo no digo que no haya sido una buena idea, pero simplemente los temas y discusiones abordados en dichos programas fueron abordados con el rigor académico de la Historia. ¿Quién demonios sabe quién es Miguel León Portilla, Gisela von Wobeser, Antonio Rubial, etc? Es más ¿Alguna vez la gente que tiene acceso a un aparato televisor o radio había escuchado los nombres de estos investigadores? Sólo quienes estudiamos humanidades (no todos, desde luego) y alguno que otro loco, sabemos o nos acercamos medianamente al trabajo de estos personajes reconocidísimos en el “gremio” de historiadores.
¡Cómo olvidar la procesión solemne de los restos de los héroes de la columna de la Independencia! Eso de rendir culto a los huesitos de los “próceres” no me agrada para nada; pero en fin todos los noticiarios del duopolio comunicativo del país se encargaron de entrevistar a los antropólogos encargados de examinar los huesos y el polvo que queda en la urnas.
Hoy día 14 de septiembre de 2010, todos los programas televisivos y radiofónicos (al menos los que yo veo y escucho) tienen algo que comentar con respecto al bicentenario. Notas curiosas de los héroes, balances políticos de actualidad, entre otros. El bicentenario es la novedad del momento, de pronto todo el mundo (o por lo menos la mayoría) se sienten orgullosísimos de ser mexicanos. Después del puente y de la borrachera que se acomode el 95% de la población que tiene acceso al alcohol, drogas y demás sustancias estupefacientes, ni quién se acuerde de en donde diablos vive y como se llama su querido y festejado país. (Al menos no para efectos prácticos)
La “cruda realidad” después del puente será por supuesto lo cotidiano, lo que estamos acostumbrados a ver: Matanzas, guerra declarada con el narco, asaltos, etc. No tiene caso numerar lo que se vive a diario, cada quien lo ha experimentado a su muy particular manera.
¿Viva México? Hay que reconocer que es un verdadero milagro que este país medio se haya conservado en una pieza después de la declaración de Independencia, de eso sí hay que estar agradecidos. Cada quien es libre de celebrar como quiera y en donde quiera, pero soy para mí es mucho más valioso pensar, reflexionar y darme cuenta de la realidad en la que se encuentra este país. En la medida en que cada mexicano realice esto y despierte del letargo; en ese momento, existirá el poder para exigir y organizar un cambio en todos aspectos. Cuando eso suceda, entonces si habrá que estar orgulloso de ser mexicano y de gritar con toda libertad ¡Viva México! Porque como alguna vez lo dijo Germán Dehesa “si esperamos que el gobierno cambie, ¡nos vamos a morir tu y yo primero!”

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